¿Qué es?
Minecraft es un videojuego que consiste en colocar y destruir bloques
para construir estructuras tridimensionales. También permite explorar el mundo
abierto y pixelado en el que se desarrolla, recopilar recursos, utilizar
objetos y luchar con enemigos u otros jugadores. Vio la luz en 2009 en versión
alfa y en 2011 en versión completa y desde entonces ha ido ampliando sus opciones
y sumando miles y miles de usuarios.
Cuenta con dos modos de juego, para responder a los gustos de diferentes
tipos de usuario: Creativo y Supervivencia. El primero se centra en construir
estructuras, con recursos, tamaños y formas ilimitados. El segundo apuesta por
la aventura y un mundo peligroso, lleno de monstruos y dificultades que exigen
que el usuario se esfuerce, se proteja y se defienda.
‘¿Y cómo lo aplico en el aula?’… Pese a que el propio videojuego tiene
versiones creadas ya para educación, debido a que la programación está abierta
a todo el mundo, existe una versión específica para el ámbito educativo:
Minecraft: Education Edition. Microsoft compró el videojuego en 2014. Aunque ya
conocíamos la existencia de MinecraftEDU, la apuesta que hizo el magnate por la
aplicación en el aula se convirtió en Minecraft: Education Edition. Su
principal objetivo es transformar el aula, haciendo que Minecraft sea una
herramienta adicional para afianzar los conocimientos impartidos, y que una
educación interactiva en la que los alumnos aprenden a la vez que juegan sea
posible.
Oportunidades en el aula
Gestión de recursos. Saber qué quieren y para construir qué,
desarrollando unas estrategias y mejorando su organización.
La programación. Los mods de
Minecraft son la parte más utilizada, se trata de un entorno atractivo donde
poder zambullirte desde lo más básico en el lenguaje informático. El proceso es
algo largo y complejo, pero en sitios como Gamepedia o Minecraft Forge podemos encontrar muchos
recursos y posibilidades que aplicar a nuestro juego.
Resolución de problemas: ‘realizar pequeños trabajos para alcanzar
nuestro objetivo’. Si queremos comer, tendremos que cosechar y plantar. Si
queremos construir, tendremos que encontrar los materiales y hacer las herramientas.
Un sinfín de trabajos que harán que los alumnos sean conscientes y puedan
trasladar estos conocimientos al mundo real.
Colaboración: El trabajo en equipo y la sociabilidad son dos
factores que se desarrollan con el juego, haciendo que colaboren entre ellos y
entiendan el significado de que juntos tendrán más ideas y podrán crear un
mundo virtual mejor. Además, esta enseñanza la podrán llevar también a su vida
cotidiana, aprendiendo unos de otros.
Creatividad: Está claro que la creación no tiene fronteras,
esto hará que ningún proyecto de nuestros alumnos sea igual que otro y que
encuentren diversos métodos y técnicas, dejando a su imaginación volar. Todo
ello muy relacionado con el punto anterior, pudiendo compartir con sus
compañeros lo que han descubierto o aprendido, para que ellos también puedan
desenvolverlo en sus proyectos.
Aplicación
Aplicar Minecraft en las diversas materias: por ejemplo, las
matemáticas. Conceptos como pueden ser la longitud, superficie o el volumen.
Con los ‘cubos’ crearemos figuras geométricas, tanto 2D como 3D. También
podemos llevarlo al ámbito de la religión o la historia. Crear ciudades griegas
o romanas, o edificios emblemáticos, puede ser una buena forma de entretener a
nuestros alumnos y que aprendan la historia de un modo divertido. Pudiendo
realizar luego exposiciones frente a sus compañeros, comentando sus trucos e
implicando, de este modo, al alumnado.
Opinión, consejos y debate: a tráves de la implicación en el videojuego,
podemos crear tiempos en que debatan y comenten en grupo las diferentes
dificultades que se han encontrado y se aconsejen. Esto puede ser otra forma de
involucrarlos y fomentar la participación.
Ranking: que los alumnos entiendan que si lo hacen bien
y se implican, el trabajo dará sus frutos y recompensas, colocándolos en las
primeras posiciones de la clase y fomentando así una competición sana y
sirviendo de enganche y motivación para la clase.
Tareas por fases: la construcción de una ciudad griega no se
hace en un día, ni dos. Por lo que podemos intercalar perfectamente las
explicaciones con el videojuego, alentando de este modo el interés por la
enseñanza, al mismo tiempo que desarrollan sus metrópolis. Esto es un ejemplo
aplicable a cualquier materia. La organización por parte del profesor debe ser
clara, para tener un buen funcionamiento y los alumnos puedan seguir las pautas
establecidas con el videojuego.
Cambio de roles: utilizar la creación del videojuego para que
los alumnos puedan ser profesores por un día y explicar con lo que han
realizado la lección de ese día. Así se fomentará aún más si cabe la
participación y los ayudaremos en el desarrollo de la oratoria y la
comprensión.
Mejorar la lectura y la expresión
escrita: Minecraft permite
incluir mensajes, expresarse y comunicarse con otros jugadores en el entorno
virtual a través del chat textual incorporado, e incluso escribir libros o
guías en el propio juego con el objeto Libro y pluma.
Autoevaluación: los alumnos pueden hacer autocrítica y ser
capaces de evaluar su trabajo y comportamiento frente al reto marcado, de este
modo crecerán en el ámbito personal y serán más objetivos.
Que esto sólo os sirva de base para nuestra imaginación, ¡adelante
profesores innovadores!

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